Guía, capítulos.

jueves, 5 de enero de 2012


Memorias de una sombra.

Capítulo tres.  El lugar idóneo.

(Como ya has visto en el título, este no es el primer capítulo, yo que tú pasaría por el "historial" lo tienes a la derecha de la página, y busca la entrada anterior, o anteriores, si te sirve de ayuda la primera es la del 4 de enero y nada, a leer)

Bajo el muro por las escaleras con cuidado de no tropezarme pero la mirada se me desvía hacia ellos, ahí están, como dos perfectos enamorados. Comienzo a rodar por las escaleras por culpa de ellos dos. Si no es suficiente la suciedad, el daño y el dolor que llevo por dentro y por fuera que encima voy a tortazo limpio por todas partes.

Por fin llego al suelo, rodando, pero llego, me sacudo el polvo y reviso mis cortes sin cicatrizar aun y me levanto. No aviso a nadie porque es una tontería lo que estoy haciendo ahora mismo y porque los únicos despiertos, ellos, están demasiado ocupados abrazándose, juntando sus labios, sus lenguas… Mejor lo dejo, que acabaría dándome golpes contra la piedra. Vayamos a por esa roca. Me agacho intentando así localizar mejor aquella especie de roca, veo algo brillar pero está un poco lejos. No me lo pienso dos veces, quizás por aburrimiento, o por simple desahogo pero voy hacia delante.

Camino despacio, observando un entorno diferente. Pocas veces salimos del cerco, y si salimos es por necesidad de obtener alimento o por órdenes de arriba. Todo lo que nos rodea es bosque, árboles y árboles, todos prácticamente iguales, algunos helados por las temperaturas, otros muertos simplemente. Naturaleza muerta, nos representa muy bien. A lo lejos se ven las antorchas encendidas del enemigo, se oyen algunos gritos y latigazos. Esos gritos son nuestros compañeros, ya que si no mueres te torturan hasta que caes, simplemente por diversión. Gritos desgarradores, provenientes del más interior de la garganta, rompiendo las cuerdas vocales, o las pocas que les quedan, dejándolos en un simple aliento.

 La verdad es que la poca esperanza que manteníamos cada vez es menor o casi nula. Además nos estamos segmentando cada vez más dentro de nosotros. Nos dividimos en facciones, la mía, la del norte, y así con las otras cuatro, la del sur, del oeste, del este y la del centro, la más peligrosa de todas.

Estoy ya a unos pasos de aquel reflejo del suelo. Acerco  la mano con mucho cuidado pero, antes de cogerlo, voces, ¿voces? Esto pinta mal, hablan perfectamente, son hombres, ¿traidores? Será mejor volver.
Vuelvo sobre mis pasos arrastrándome por el suelo, no me hace gracia que un hierro me atraviese limpiamente.
Estoy apunto de entrar en las ruinas cuando veo a mi hermano y a ella abrazados y pegados al muro, hablando a susurros. Me aparto un poco el flequillo y me acerco para escucharles.

-Creo que ya es hora de que huyamos, según el grupo central estamos al borde de caer, ya no quedan suministros para todos y pronto acabarán con nosotros- Le cuenta ella.

- Pero está mi hermano, y los pequeños… no podemos dejarlos aquí cielo…- le responde mientras le da varios besos.

-Estarán bien, si quedan tres los llevarán a otro lugar de las ruinas, y sabes muy bien que si vamos los cinco tenemos muy pocas posibilidades de llegar sanos y salvos allí-

-¿Y si al menos se viniese mi hermano? Ya se que los enanos nos retrasarían y demás pero mi hermano es igual que yo, es más, seríamos uno más-

-Tanto tú como yo sabemos que nos tiene envidia, es mejor que no me vea para que se olvide de mí, miles de chicas le querrán, solo tiene que buscarlas… tú y yo cielo- le besa.
-Está bien, pero déjame hablar con él-

En ese momento se dieron la vuelta y volvieron a la hoguera, los enanos se acababan de despertar, ya era hora, pero era normal, estaban rendidos.

En cuanto a mí, subí las escaleras del muro en silencio, reflexionando y me senté en la muralla con los pies hacia fuera, el olor a sangre producía miedo, la suciedad y el polvo causaba depresión, los gritos y llantos del exterior nos extenuaban, pero allí se estaba bien, era un lugar bonito, un lugar bonito para la muerte, la parca, y el maldito amor.

Shadow.