Guía, capítulos.

sábado, 7 de enero de 2012


Memorias de una sombra.

Capítulo cuatro. Huida.

(Como ya has visto en el título, este no es el primer capítulo, yo que tú pasaría por el "historial" lo tienes a la derecha de la página, y busca la entrada anterior, o anteriores, si te sirve de ayuda la primera es la del 4 de enero y nada, a leer)

Me acerqué a ella y me cogió la mano levantándome. La sigo y me lleva hasta el muro piedra. Me besa y le devuelvo el beso llevándola hacia la húmeda pared. El frío de la roca contrasta con nuestro calor.

-Creo que ya es hora de que huyamos, según el grupo central estamos al borde de caer, ya no quedan suministros para todos y pronto acabarán con nosotros- Me dice susurrando, casi ni la puedo escuchar bien. 

- Pero está mi hermano, y los pequeños… no podemos dejarlos aquí cielo…- respondo  mientras le doy varios besos. 

-Estarán bien, si quedan tres los llevarán a otro lugar de las ruinas, y sabes muy bien que si vamos los cinco tenemos muy pocas posibilidades de llegar sanos y salvos allí-

-¿Y si al menos se viniese mi hermano? Ya se que los enanos nos retrasarían y demás pero mi hermano es igual que yo, es más, seríamos uno más- 

-Tanto tú como yo sabemos que nos tiene envidia, es mejor que no me vea para que se olvide de mí, miles de chicas le querrán, solo tiene que buscarlas… tú y yo cielo- Me besa.

-Está bien, pero déjame hablar con él-

Termina dándome un abrazo y subo el muro despacio, pensando en qué decirle, como explicárselo. Un viento helado acompaña mi rostro dejándolo helado. Llego arriba y me siento a su lado. Ni si quiera me ha mirado, aunque sabe que estoy allí. Me siento como él, colgando las piernas en el muro.

-Sé que has escuchado todo te he visto tumbado casi al lado de nosotros, así que bueno, ya lo sabes, quiere que nos vayamos, y tú deberías hacer lo mismo. En un par de días atacarán por última vez, para nosotros, será nuestro fin. Nosotros dos cruzaremos las montañas, ella dice que en la villa conoce gente que nos puede proporcionar lugar y trabajo, además, cualquier lugar es mejor que este hermano. Supongo que también sabrás lo del pasadizo al tumulario rojo. Podías intentar ir por allí, es arriesgado aunque te asegura un par de días más con vida, pero según me han dicho la entrada está cerrada por el grupo del centro, que planean huir por allí, son bastantes, así que supongo que cuando lleguen improvisarán. Algunos otros, demasiado valientes o porque desconocen la verdad se agrupan en la puerta sur, por donde no paran de moverse.-

Ahora, espero a que él diga algo, algún gesto, pero nada, lógico, en fin, seguiré.

-Si quieres nos puedes seguir por detrás, campo a través como nosotros, pero que no te vea ella. En cuanto a los enanos, bueno, la verdad, no merecen morir, así que es destino tuyo elegir que hacer y no mío. Sé que no estoy tomando una buena decisión, y lo siento, pero es lo que hay. Espero verte aquí, o en otro lugar- Apoyo mi brazo en su hombro y me levanto.

Nunca hemos sido muy cariñosos y él ya sabrá que hacer.

Bajo las escaleras, notando su tacto con mis manos por última vez. Lo único que queda de un palacio de la naturaleza. Árboles muertos, cenizas, ese líquido rojo.

Voy hacia los enanos y me despido de ellos. No son tan pequeños, solo les saco cuatro años, pero siguen siendo los enanos. No puedo evitar soltar alguna que otra lágrima pero intento disimularlas entre tanta protección contra el frío.

Con los ojos rojos, llorosos y cansados, cojo lo poco que tengo y de su mano me marcho con ella. La estampa es increíble, nunca vi nada tan desolador. Mi hermano en el muro, los enanos en la hoguera, gritos y llantos de eco. Ríos de sangre, gotas de lluvia negra desde el cielo. Hasta la luna se había escondido para dejar llorar a las nubes.

Poco a poco la niebla y la espesura de los árboles perennes ya no me dejaron ver aquello. La única razón por la que estaba allí, ella. ¿Tanto podía ser para mí? Al parecer… sí.

Un grito reconocí antes de alejarme demasiado.

-¡Mañana nos volveremos a ver…! – gritó mi hermano.

-A no ser que estemos muertos- susurré.

Ghost.

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